Banca en transformación: resiliencia, inteligencia artificial y el reto de innovar sin fallar
El sistema financiero mexicano atraviesa un momento decisivo. En el marco de la Convención Bancaria 2026, donde la innovación marca la agenda, el desafío ya no es simplemente digitalizar procesos, sino construir instituciones capaces de evolucionar tecnológicamente sin comprometer su estabilidad operativa.
En este contexto, Kyndryl -la mayor compañía global especializada en servicios de infraestructura tecnológica- se posiciona como un actor clave en la modernización de sectores críticos como la banca. Con presencia en más de 60 países, la firma opera plataformas esenciales para algunas de las instituciones financieras más grandes del mundo, aportando experiencia en la gestión de entornos tecnológicos complejos.
Para Carlos Marcel, director general de Kyndryl México, el sistema financiero nacional ha avanzado de manera importante, pero enfrenta una nueva etapa. “El sistema financiero mexicano ha avanzado de manera notable en digitalización, pero hoy el reto es de otra escala: resiliencia tecnológica y capacidad de operar en entornos cada vez más complejos”, afirma.
De la digitalización a la resiliencia
Durante años, la transformación del sector se centró en adoptar nuevas tecnologías. Hoy, la conversación ha cambiado hacia la capacidad de sostener la operación mientras se innova.
“La transformación exitosa no depende solo de la adopción de nuevas tecnologías, sino de la arquitectura que las soporta”, explica Marcel. En un entorno donde cada segundo de operación es crítico, el reto es claro: “El gran desafío es integrar innovación sin comprometer estabilidad”.
Uno de los principales desafíos radica en la complejidad de los sistemas bancarios, construidos a lo largo de décadas. Muchas plataformas legacy siguen siendo fundamentales, lo que obliga a ejecutar cualquier modernización con precisión.
“Muchas organizaciones llegaron a entornos de nube por necesidad operativa. Hoy el reto es rediseñar esas arquitecturas para que realmente sean resilientes y escalables”, señala Marcel.
El objetivo es avanzar hacia entornos multicloud bien gobernados, con plataformas de datos integradas y menor complejidad operativa.
Inteligencia artificial: el siguiente salto
La inteligencia artificial está transformando la operación bancaria. Su uso ya es clave en la detección de fraude y la gestión de riesgos, pero su evolución apunta más lejos.
“La IA ya está impactando prácticamente todos los procesos del sistema financiero, pero estamos entrando en una etapa donde se convierte en un componente central de la operación”, afirma.
En los próximos años, los sistemas podrán monitorear, detectar anomalías y sugerir acciones en tiempo real, siempre con supervisión humana.
El avance tecnológico también incrementa los riesgos. La ciberseguridad ha dejado de ser un tema técnico para convertirse en una prioridad estratégica.
“Hoy, un incidente de ciberseguridad no es solo un problema tecnológico; es un riesgo reputacional y financiero”, advierte Marcel. Además, destaca que las amenazas son cada vez más sofisticadas y persistentes, lo que obliga a integrar la seguridad desde el diseño de los sistemas.
Infraestructura como ventaja competitiva
La base de toda transformación es la infraestructura tecnológica. Sin ella, la innovación no escala.
“La resiliencia tecnológica se está convirtiendo en un factor competitivo. Las instituciones que logren construir plataformas flexibles y seguras estarán mejor posicionadas para innovar con rapidez”, afirma.
Más allá de la eficiencia, la digitalización también tiene un impacto social. Las plataformas digitales permiten ampliar el acceso a servicios financieros y diseñar soluciones más personalizadas.
“La innovación tecnológica no solo mejora la eficiencia del sistema financiero, también fortalece su impacto económico y social”, señala Marcel.
Un ecosistema más competitivo y colaborativo
La llegada de fintechs ha transformado la dinámica del sector, elevando las expectativas de los usuarios.
“El ecosistema financiero es hoy mucho más dinámico. La competencia ha elevado el estándar, y eso es positivo”, afirma. Al mismo tiempo, destaca una creciente colaboración entre bancos y empresas tecnológicas.
Talento y cultura: la clave de la transformación
La tecnología por sí sola no es suficiente. Las instituciones deberán desarrollar talento en inteligencia artificial, ciencia de datos y ciberseguridad, pero también fomentar culturas organizacionales más ágiles.
“La transformación digital es un proceso continuo de evolución organizacional”, explica Marcel.
Desde la perspectiva de Kyndryl, el acompañamiento tecnológico será clave para esta nueva etapa.
“Trabajamos ayudando a diseñar, construir y operar plataformas tecnológicas que sostienen operaciones críticas a gran escala”, señala Marcel.
De cara al futuro, el mensaje es claro: “La innovación no es solo adoptar tecnología, es construir instituciones más resilientes, eficientes y preparadas para un entorno complejo. México tiene una gran oportunidad para consolidar un sistema financiero moderno, competitivo y altamente digitalizado”.
Porque en la nueva banca, el verdadero reto no es innovar… sino hacerlo sin fallar.
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