Infraestructura destrozada
Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, la narrativa oficial se construyó sobre la base del desarrollo de las megaobras del presidente. Una serie de construcciones a todo vapor, hechas por el ejército y contratistas de dudosa procedencia. A partir de eso, no podíamos esperar nada bueno.
El Tren Maya: quizá el proyecto más vigilado, ha sido escenario de colapsos de pilotes y estructuras en tramos críticos. El incidente en el Tramo 6, donde el desplome de una estructura de varillas dejó trabajadores heridos, fue un recordatorio de que la selva y el suelo cárstico no perdonan las omisiones técnicas.
AIFA y sus conexiones: más allá de la terminal, las obras de conectividad sufrieron percances notables, como el colapso de trabes en las vías de acceso, eventos que, aunque catalogados como “incidentes de obra”, siembran una duda legítima en el usuario final: ¿está mi seguridad garantizada?
Uno de los problemas centrales para evaluar estos accidentes ha sido la clasificación de la información por seguridad nacional. Cuando un accidente ocurre en una obra gestionada por las Fuerzas Armadas o bajo decretos de excepcionalidad, la transparencia es la primera víctima.
Finalmente, en la víspera de la celebración del aniversario de la expropiación petrolera, en la refinería Olmeca de Dos Bocas, se sucitó un nuevo accidente, que no debe verse como un hecho fortuito, sino como la trágica confirmación de las advertencias que especialistas y ambientalistas han señalado durante años sobre las carencias en la planeación y la seguridad de este megaproyecto.
Dos Bocas ha operado bajo una presión constante por mostrar resultados inmediatos y metas de producción ambiciosas para este 2026. Históricamente, en el sector energético, la aceleración de procesos suele ir en detrimento de los protocolos de seguridad industrial.
El legado de este sexenio no debería ser recordado por las grietas en el concreto, o las explosiones en las refinerías, sino por la capacidad de rectificar y asegurar que el “pronto” no termine costando más caro que el “bien hecho”. Al final del día, el concreto no tiene ideología, pero la seguridad pública sí tiene responsables.
Cuba: la anomalía que sigue resistiendo
Las recientes declaraciones de Donald Trump sobre Cuba —en las que sugiere que Estados Unidos podría “hacer lo que quiera” con la isla— parecen remontarnos a las viejas épocas de la Guerra Fría. Más allá de su tono provocador, reflejan una constante: una presión que no ha cambiado nada.
Desde el lado cubano, el gobierno de Miguel Díaz-Canel ha respondido con un discurso “de librito”, apelando a la narrativa de agresión externa para cohesionar internamente a un país que atraviesa una de sus peores crisis en décadas, producto del embargo, sí, pero también de décadas de dependencia y falta de desarrollo propio.
Así llegamos a un lamentable panorama donde los apagones prolongados, la escasez de alimentos y la migración creciente se han convertido en el panorama cotidiano. Increíblemente ese deterioro, lejos de traducirse automáticamente en un cambio político, ha consolidado un equilibrio precario en el que el Estado mantiene el control mientras que la sociedad –con una resiliencia admirable– se adapta a la precariedad.
La comparación con otros escenarios recientes —léase Venezuela— resulta tentadora pero engañosa. Cuba no es un Estado colapsado sin capacidad de respuesta. Su aparato político, aunque erosionado, sigue siendo funcional; su sistema de seguridad conserva cohesión; y, sobre todo, la ausencia de una oposición interna articulada limita la posibilidad de una transición impulsada desde abajo. Apostar por un cambio rápido en estas condiciones sería más un acto de voluntarismo político que de un análisis serio.
Por otra parte, la estrategia de máxima presión impulsada desde Washington tampoco ha demostrado ser un instrumento eficaz para provocar transformaciones estructurales. Si bien ha contribuido a agravar la crisis económica, también ha reforzado el discurso oficial cubano y ha endosado el costo a la población. En ese ámbito, actores externos como China han comenzado a ocupar espacios, ofreciendo alternativas que, aunque limitadas, reducen el impacto de las sanciones y reconfiguran el mapa del Caribe.
Ni duda cabe que bajo su política de “Make America Great Again” Donald Trump ha impulsado la economía bajo un esquema proteccionista; sin embargo, no hay que olvidar que geopolíticamente también ha manejado la idea de reconfigurar el continente bajo el liderazgo estadounidense. Bajo ese patrón, la isla no aparece como un socio potencial, sino como una anomalía persistente dentro del hemisferio. Más que integrarla, la lógica parece orientarse a reducir su carácter excepcional: presionar hasta que deje de ser un punto de disidencia estructural en la arquitectura regional.
En el fondo, el problema es que tanto la retórica estadounidense como la narrativa de resistencia cubana se alimentan mutuamente, generando un círculo perverso que bloquea salidas intermedias. Mientras uno sobredimensiona su capacidad de imponer cambios, el otro capitaliza esa amenaza para justificar su inmovilidad, lo cual, lejos de resolver el conflicto, impulsa su prolongación indefinida.
Bajo este manto, lo más probable no es un colapso repentino ni una intervención, sino una evolución más lenta y contradictoria: ajustes económicos parciales, apertura limitada –ya anunció el gobierno de La Habana que permitirá la entrada de capital privado por parte de cubanos en el exterior– y, eventualmente, cambios desde dentro del propio sistema.
Así, Cuba parece condenada, por ahora, no a una transformación abrupta, sino a una transición diferida.
No será la presión ni la confrontación lo que decida su futuro, sino el tiempo… y la capacidad del propio sistema para redimirse o agotarse.
Las Jornadas Notariales de la CDMX
Entre muchos otros, pero escriturar inmuebles y elaborar testamentos son los principales trámites por los que se acude a un notario público. Para ello, en México hay dos campañas en el año: las Jornadas Notariales, y “Septiembre, mes del Testamento”.
En el caso de las Jornadas Notariales, en la Ciudad de México son un programa permanente, permitiéndose descuentos que inician en marzo -que es todavía el mes de la campaña en otras entidades-, con la publicación de la resolución con la cual se otorgan las facilidades y beneficios fiscales en honorarios notariales para regularización territorial, lo cual incluye, por supuesto, la escrituración de propiedades.
Y es que con ello, se entregan los talones de la Jornada Notarial, conocidos también como formatos de descuento, los cuales permiten a los ciudadanos acceder a reducciones en los costos de escrituración, sucesiones y testamentos en la capital del país.
Luego de un retraso de casi dos semanas, finalmente el pasado jueves, la Gaceta Oficial de la CDMX publicó dicha resolución con los beneficios de ley y, sobre todo, con los talones disponibles, lo cual es un incentivo importante para la regularización, así como la compra y venta de inmuebles, reduciéndose costos de trámites que normalmente pueden ser del doble o triple.
Pareciera que, siendo una campaña permanente no debería haber prisa en la entrega de los talones, pero no es así. La demora afectó particularmente al sector inmobiliario, puesto que lo normal en otros años era su publicación desde febrero para que coincidiera con el inicio de marzo, con la consecuente entrega de talones.
Esto conllevó que este año quedarán pendientes por varios días la liquidación de contratos de compra-venta, retención de créditos puentes y retrasos en la colocación de créditos hipotecarios, además de la incertidumbre de si se publicaría o no la esperada resolución, sin saberse fecha, porque la respuesta de la Dirección General de Regularización Territorial -de la que depende el programa-, era la misma: estaban en espera de que la Gaceta Oficial publicara la resolución, como si el medio oficial publicara a contentillo.
Ojalá en lo subsecuente, el Gobierno que encabeza Clara Brugada y el Congreso capitalino preparen con la debida anticipación lo procedente para que, primero, sea una campaña realmente permanente, puesto que solo es vigente en el periodo posterior a la publicación de la resolución y la entrega de talones, por lo que realmente son menos de nueve meses y no todo el año de Jornadas Notariales y, segundo, si no va a ser así, por lo menos que lo hagan para que arranque todo al iniciar marzo, y no dejen en el aire operaciones de compra-venta y regularización de propiedades que dependen de las Jornadas.
Movilidad laboral: la nueva moneda del talento en México
Algo está cambiando en la forma en que los profesionistas en México toman decisiones sobre su carrera. El reciente “Termómetro Laboral” de OCC, la bolsa de trabajo en línea líder en México, revela que 9 de cada 10 estarían dispuestos a mudarse por una oportunidad laboral, mientras que casi todos aceptan viajar por trabajo. Más que una cifra, es una señal de cómo están evolucionando las prioridades del talento.
Detrás de esta tendencia hay una transformación profunda: hoy, la movilidad no responde únicamente al salario. La principal razón para cambiar de ciudad es la búsqueda de una mejor calidad de vida, lo que refleja un giro en la narrativa laboral, donde el bienestar, el equilibrio y el entorno pesan tanto como la compensación económica.
Para las empresas, esta apertura representa una oportunidad, pero también un desafío. Ampliar el reclutamiento a otras regiones exige ofertas laborales más sólidas, apoyos de reubicación y propuestas de valor realmente diferenciadas. No basta con encontrar talento en otros estados; es necesario convencerlo de dar el paso.
A nivel estructural, este fenómeno no es aislado. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía y análisis de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos coinciden en que la movilidad laboral es un factor clave para mejorar la productividad y conectar mejor la oferta y la demanda de talento entre regiones.
La pregunta de fondo es si esta disposición responde a una elección o a una necesidad; probablemente a ambas. Lo cierto es que la movilidad laboral ya no es una excepción, sino una constante que está redefiniendo el crecimiento profesional en México y la manera en que empresas y talento se encuentran.
Síguenos en Google Noticias para mantenerte enterado
El cargo Infraestructura destrozada apareció primero en Mundo Ejecutivo.
