Trump: el narrador de fábulas

Como muy pocos políticos en el mundo, Donald Trump es el amo de la narrativa. Hace muchos años descubrió que controlar el discurso es tan importante como controlar los resultados. Cuando la agenda pública se mueve con suficiente velocidad, los fracasos dejan de discutirse antes de producir consecuencias reales.

El fin de semana, en medio de cuestionamientos por el limitado impacto político y estratégico en la ofensiva estadounidense contra Irán, reapareció uno de esos temas capaces de absorber titulares instantáneamente: la liberación de documentos relacionados con el fenómeno OVNI.

No es la primera vez que ocurre algo parecido; es más, es absolutamente predecible. Trump ha demostrado una habilidad poco común para desplazar la conversación pública hacia temas emocionalmente explosivos justo cuando enfrenta momentos de desgaste político.

A veces son declaraciones incendiarias, otras veces conflictos culturales, acusaciones de fraude, enfrentamientos con periodistas, publicaciones en redes sociales o filtraciones cuidadosamente amplificadas. El modus operandi apunta siempre hacia el mismo objetivo: saturar el espacio mediático hasta volver imposible que un solo tema concentre la atención durante mucho tiempo.

La relación de Trump con los medios siempre ha sido contradictoria. Los acusa constantemente de corrupción, manipulación y desinformación, pero al mismo tiempo depende profundamente de ellos para mantenerse en el centro del debate. Buena parte de su éxito proviene de haber entendido, antes que muchos políticos, cómo funciona la economía moderna de la atención.

En televisión y redes sociales, lo más rentable no siempre es la verdad ni la profundidad, sino la capacidad de generar reacción inmediata. El escándalo produce audiencia; la audiencia produce cobertura; y la cobertura, incluso negativa, produce dividendos tanto para el personaje como para los accionistas de los medios.

Por esa razón resulta difícil separar completamente la reciente liberación de documentos sobre fenómenos extraterrestres del contexto político actual. El tema OVNI posee una ventaja enorme desde el punto de vista mediático: combina misterio, seguridad nacional, especulación científica y entretenimiento. Genera millones de interacciones casi automáticamente.

Durante días desplaza guerras, inflación, elecciones o crisis diplomáticas del centro de la conversación. Y aunque después disminuya el interés, el objetivo inmediato ya se cumplió: romper el ciclo negativo anterior.

La gran pregunta es si esta estrategia sigue siendo sostenible. En el corto plazo, los resultados parecen claros: Trump ha sobrevivido políticamente a escándalos, investigaciones, juicios y crisis que probablemente hubieran destruido a cualquier otro presidente moderno.

Pero toda estrategia tiene un costo. La permanente saturación erosiona la confianza pública, degrada el debate político y convierte la información en el bufón del palacio. La consecuencia no es solo una ciudadanía más polarizada, sino también más cansada y vulnerable a la manipulación.

Autos usados y confianza: la deuda pendiente con las mujeres

El mercado de autos usados en México sigue operando bajo una lógica informal que, aunque extendida, resulta cada vez más insostenible desde una perspectiva de negocio y confianza. En ese terreno, las mujeres enfrentan una desventaja estructural donde no solo participan en un entorno con poca transparencia, sino que además cargan con mayores riesgos asociados a la seguridad personal, la desinformación y la asimetría en las transacciones.

Comprar o vender un vehículo seminuevo puede implicar desde fraudes documentales hasta encuentros inseguros con desconocidos, lo que limita la toma de decisiones y, en términos económicos, reduce su capacidad de capturar valor en un activo relevante para la movilidad y el patrimonio.

Este problema no es menor si se analiza como una falla del mercado. La falta de estándares, procesos verificables y mecanismos de confianza impacta directamente en la eficiencia de las transacciones. La percepción de que los precios pueden estar inflados, que el historial del vehículo es dudoso o que el entorno digital amplifica los riesgos de fraude genera una barrera de entrada silenciosa pero contundente.

Andrés de la Piedra, cofundador y COO de WAHU afirma que una tendencia más amplia es la profesionalización de un segmento históricamente fragmentado a través de datos, verificación y acompañamiento especializado.

Las llamadas autotechs están capitalizando esta oportunidad al introducir capas de certeza donde antes predominaba la improvisación. Procesos digitales verificados, inspecciones técnicas estandarizadas, validación documental y esquemas de precios basados en analítica no solo reducen riesgos, sino que reconfiguran la experiencia del usuario hacia un modelo más cercano al de servicios financieros formales.

Para las mujeres, esto no es solo una mejora operativa, sino una condición habilitante para participar con mayor seguridad en el mercado. En el fondo, la evolución de este sector no trata únicamente de vender autos, sino de construir confianza en un mercado donde, hasta ahora, esa ha sido la pieza más escasa.

Tecnificar el riego para recuperar agua

Un 76 por ciento del agua disponible en México se destina a actividades agrícolas, mientras un 14.81 por ciento a uso público urbano y 7.5 por ciento a uso industrial. Se trata de una distribución que se ha mantenido desde el siglo pasado, cuando en esas proporciones se distribuía la población del país, en áreas rural y urbana.

Desde hace por lo menos 50 años las cosas han cambiado. Ahora, el 70 por ciento de la población es urbana, concentrada en 92 metrópolis, lo que se ha traducido en una sobreexplotación de mantos acuíferos, con problemas de escasez de agua varias zonas urbanas del territorio nacional, lo que implica buscar un esquema de redistribución del agua para atender las necesidades de consumo humano.

Esto implica hacer más eficiente el uso del agua en la agricultura. Es por ello que en el presente sexenio se ha implementado el Programa Nacional de Tecnificación de Riego, el cual tiene como metas tecnificar más de 200 mil hectáreas de riego de 18 distritos; recuperar 2,800 millones de metros cúbicos de agua para consumo humano -equivalentes a tres veces el consumo anual de agua de la Ciudad de México-; y beneficiar a 225 mil usuarios de riego. Para ello se contemplan más de 63 mil millones de pesos de inversión total en el sexenio.

Aarón Mastache Mondragón, subdirector General de Infraestructura Hidroagrícola de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), estuvo en el Colegio de Ingenieros Civiles de México, para explicar el programa, el cual interviene en 18 distritos de riego cercanos a concentraciones urbanas.

Cabe señalar que la tecnificación de riego no incluye solo la parcelaria, sino también la infraestructura que va de la presa a la parcela, puesto que se trata de infraestructura que no ha recibido mantenimiento en décadas, cuya atención se estima permita recuperar entre 25 y 40% del agua, mientras que la tecnificación de parcelas pueda lograrse recuperaciones de entre 30 y 55%. Asimismo, la tecnificación permitirá el incremento en la producción y su valor de hasta un 21%, según estimaciones.

Un tema que está pendiente es el de las concesiones, pues muchos productores -como los que hemos visto que bloquean carreteras-, quieren la tecnificación pero no ceder el agua, por el negocio que les representa, un pendiente a atenderse en el reglamento y normatividad de la Ley de Aguas Nacionales y la Ley General de Aguas recién aprobadas el año pasado.

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