CJNG y el “Jardinero” sembrado

Este lunes elementos de la Marina detuvieron a Audias Flores Silva, el “Jardinero”, en el municipio de La Yesca, Nayarit.

Se trata de uno de los principales operadores del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG): tenía a su cargo la operación de los laboratorios de metanfetaminas y fentanilo en Nayarit, el norte de Jalisco, Zacatecas y otras regiones; por varios años fue jefe de seguridad de Nemesio Oseguera, el “Mencho”, y encabezó la red de fraudes en tiempos compartidos en Nayarit y Puerto Vallarta. Casi simultáneamente, en Zapopan César Alejandro N, el “Güero Conta”, operador financiero de Audias Flores.

Las capturas se dan en un momento bajo de la de por sí complicada relación bilateral México-Estados Unidos, con la polémica por los agentes de la CIA sin permiso y descubiertos en Chihuahua, y la versión de Los Angeles Times respecto a la próxima campaña anticorrupción de Estados Unidos señalando a funcionarios y políticos mexicanos presuntamente relacionados con el crimen organizado, incluida la ya conocida medida del retiro de visas.

El golpe al CJNG pareciera un gesto para superar el mal trago y seguir adelante con la cooperación, con la cual se contó para los operativos. Y es que la DEA ofrecía una recompensa de 5 millones de dólares por la captura del “Jardinero”, además de que cuenta con orden de aprehensión, por lo que muy probablemente se irá en una cuarta entrega de narcotraficantes a Estados Unidos.

Algunos medios han identificado a Audias Flores como sucesor del “Mencho” dentro del CJNG. Si bien a raíz de la muerte de Nemesio Oseguera el 22 de febrero pasado se le consideró entre los candidatos a relevarlo, hay varias señales que indican que no es el nuevo líder y que incluso, probablemente, fue traicionado. En primer lugar, posterior a la caída del “Mencho”, el cártel no dio señales de fractura y varias fuentes señalaron como nuevo líder a Juan Carlos González Valencia, el “Tres”, hijo de Rosalinda González Valencia, esposa del “Mencho”.

En segundo lugar, llama la atención que la captura fue incruenta, pues los delincuentes que formaban el fuerte dispositivo de seguridad de Audias no hicieron frente a los marinos, sino que se dispersaron -se presume que para confundir a las fuerzas armadas, lo cual es poco probable-, pues al final no hubo más detenidos y el “Jardinero” quedó solo, al tiempo que era detenido su operador financiero. Por último, las reacciones violentas fueron reducidas y se limitaron a los municipios de Tepic y Tecuala, Nayarit, manteniéndose la calma en Jalisco y otros estados con presencia del CJNG.

Lo anterior no minimiza la captura del “Jardinero”, pero da pistas sobre la reconfiguración del CJNG: una posible concentración del poder de Juan Carlos González Valencia y su familia, quedando descartado Audias Flores, el más fuerte rival para el “Tres”, con la posibilidad de que González Valencia haya tomado control del negocio de Audias, haya designado a un nuevo operador o repartido el control del negocio. Cualquier opción conlleva un periodo de adaptación y, por tanto, vulnerabilidad, que podría abrir oportunidades para nuevas capturas o abatimientos en los próximos meses, aún con evento mundialista en puerta. Como agregado, no menos importante, la caída de Audias Flores podría llevar a un mayor debilitamiento de los Chapitos, quienes se dice que recibían apoyo del CJNG a través del “Jardinero”.

Por cierto, su apodo le viene porque enterraba a sus enemigos. “Sembraba”, decía Audias.

Seguros: la reforma que no cabe en fast track

Pese a contar con una clara mayoría en ambas cámaras, Morena y sus aliados se cuidan de aprobar todas las reformas en automático y menos aún en fast track. Ese es el caso de la reforma que busca reordenar el sistema de seguros –con énfasis en los gastos médicos–. Tras varios intentos para llevarla al pleno en la Cámara de Diputados, terminó siendo pospuesta, y nadie puede garantizar que será discutida en el próximo periodo. No es que falte interés, el problema es que alguien tendrá que pagar el costo y nadie está dispuesto a levantar la mano.

El diagnóstico que soporta la iniciativa es difícil de cuestionar. En los últimos años, los seguros de gastos médicos han aumentado de precio de forma sostenida, en muchos casos por encima de la inflación. A esto se suma una percepción de creciente opacidad: pólizas complejas, exclusiones poco claras, negativas de cobertura que aparecen justo cuando el usuario necesita más el servicio. Paralelamente, hospitales privados con tarifas cada vez más altas y una relación poco transparente con las aseguradoras. El resultado es un sistema caro, difícil de entender y que genera desconfianza entre quienes pueden pagarlo.

Oportunidad política existe. Regular, ordenar, intervenir en favor del usuario. El problema aparece cuando hay que enfrentar a un monstruo que se dejó crecer. La iniciativa no solo toca a las aseguradoras ni se limita a los gastos médicos: modifica incentivos fiscales, plantea ajustes regulatorios y reconfigura la relación con el sistema hospitalario privado. En pocas palabras, no corrige un punto específico; intenta alterar el equilibrio completo del mercado asegurador y su vínculo con el sistema de salud privado, y eso acarrea consecuencias.

La primera es fiscal. Cualquier sistema que abarate seguros vía incentivos o cambios tributarios implica una pérdida de recaudación o una reasignación de recursos. En un contexto de finanzas públicas bajo presión extrema, resulta más fácil hacer oídos sordos. La segunda es económica. Las aseguradoras no absorben los costos indefinidamente: los trasladan, ajustan coberturas o endurecen condiciones. La tercera es sistémica. Los hospitales privados, ante cambios en la forma en que reciben pagos, pueden modificar tarifas o restringir convenios. El resultado potencial es una cadena de efectos que termina impactando justo en el usuario que se busca proteger.

Por eso esta reforma no cabe en el fast track. No porque no genere rédito político, sino porque el costo puede materializarse rápido y de forma visible. A diferencia de otras decisiones cuyo impacto se diluye en el tiempo o en variables macroeconómicas, aquí el efecto es inmediato: una prima más alta, una cobertura más limitada, un servicio más caro. Y eso toca a un segmento específico —la clase media— que, a diferencia de otros, sí tiene capacidad de reacción pública.

Ni siquiera dentro de la coalición dominante existe plena alineación. La lógica política empuja a regular; la económica advierte sobre costos y distorsiones. Cuando ambas no coinciden, la mayoría ya no es suficiente.

Paralelamente, el sector afectado no es marginal. Aseguradoras y hospitales privados cuentan con capacidad técnica, recursos y canales de interlocución. El cabildeo, en este caso, no solo retrasa; obliga a ajustar, matizar o, como ocurrió ahora, pausar. No está descartada, pero tampoco está lista. Lo que parecía una discusión de semanas terminó por convertirse en una negociación de largo plazo.

Regular puede ser políticamente rentable, pero económicamente muy costoso. Y entre ambas cosas, esta reforma sigue atrapada: entre lo que se quiere corregir y lo que nadie ha querido asumir como pagar.

Lecciones de humildad en el periodismo deportivo

Sin pretender trivializar esta columna, sirva también la reflexión sobre un hecho noticioso, aunque corresponda a otro tipo de publicación. Me refiero a la noticia que hoy se comenta en todos lados, la interacción que tuvo David Faitelson con José Ramón Fernández.  Alumno y maestro, hechos a semejanza.

Los dos comentaristas deportivos más déspotas y menos humildes del periodismo deportivo coincidieron en una ceremonia en la que Faitelson, el discípulo más distinguido de Fernández, aprovechó tener en sus manos el micrófono para ofrecer una disculpa a su formador.

El contexto parece trivial, pero obedece a la incorporación de Faitelson a Televisa, las fuertes declaraciones de David hacia José Ramón y viceversa y, más recientemente, a la publicación del libro de José Ramón Fernández, “El Protagonista”, en la que responde la acusación de haber consumido cocaína con una anécdota que prácticamente deja entrever que David Faitelson habría abusado sexualmente de alguien cuando estuvo bajo el mando de Joserra, en Tv Azteca.

En un gesto sin precedentes sucede esta disculpa, a unos días del Mundial, en donde sus compañeros periodistas y los aficionados sintieron un respiro de humanidad, más allá de la competencia, de las exageraciones y de los insultos a los que estamos acostumbrados en los medios, en especial en los formatos deportivos.

Bien por ambos, que, finalmente, terminan demostrando que no importa cuán necio y rencoroso se pueda ser, la madurez que se requiere para atreverse a cambiar es digna de admiración. Ojalá que lejos del espectáculo, y la controversia, se de paso al análisis, al respeto y a la moderación. Buen ejemplo para las nuevas generaciones. Los medios también educan.

Blindaje del sistema financiero

La reciente reunión entre la Unión de Instituciones Financieras Mexicanas (UNIFIMEX), la sociedad de información crediticia Círculo de Crédito y autoridades de Estados Unidos confirma que la protección del sistema financiero exige una visión colectiva.

La participación de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y la Unidad de Banca, Valores y Ahorro (UBVA), junto con autoridades del Departamento del Tesoro estadounidense), la OFAC (Office of Foreign Assets Control) y FinCEN (Financial Crimes Enforcement Network), refleja la disposición de México para alinearse con estándares internacionales y anticipar riesgos antes de que se materialicen.

En este encuentro, Juan Manuel Ruiz Palmieri, CEO de Círculo de Crédito, presentó el Consorcio de PLD (Prevención de Lavado de Dinero), una plataforma tecnológica que permite a las instituciones intercambiar información de manera segura, detectar patrones y generar alertas tempranas. Este modelo fortalece la capacidad del sistema para enfrentar riesgos sistémicos y no solo individuales, aportando innovación y visión estratégica al ecosistema financiero.

La apuesta es clara: elevar la colaboración a un nivel estratégico con prácticas respaldadas por organismos como el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El cifrado de extremo a extremo y la coordinación entre actores públicos y privados garantizan integridad y confianza en el intercambio de datos. El reto ahora no es decidir si colaborar, sino hacerlo con la rapidez necesaria para consolidar un ecosistema financiero transparente, seguro y competitivo a nivel global.

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